Cómo hacer un café literario exprés en casa

Cultivando la lectura en familia

En este artículo brindamos una receta de fácil preparación para que toda la familia se anime a leer y a compartir ideas, café y galletas. ¡Anímense a probarla!

Ingredientes

  1. Miembros familiares, ya sea mamá, papá, hijos/as, abuelitos, tíos, etc. Ojalá que puedan estar todos presentes, como se estila aún el almuerzo del domingo u otras ocasiones importantes.
  2. Café o chocolate. En un viaje que hice a Villarica – la ciudad exportadora del mejor café del Perú, ubicada en la selva central – aprendí que los niños pueden tomar un café también y que no pasará nada. Si crees que se van a poner hiperactivos o cualquier otra cosa, puedes prepararles chocolate, té frío o cualquier otra bebida que desees.
  3. Galletitas, queques, brazo de reina (pío nono), o cualquier otra cosa que puedan compartir y que sea de gusto de los chiquitos y del resto de la familia.
  4. Lo más importante, ¡libros! La idea es que sean libros de literatura, es decir, cuentos, poesía, novelas, etc. En el caso de los niños es muy importante que ellos escojan lo que quieren leer, sin ningún tipo de imposiciones. Esto es un momento para pasarlo bien, no para estudiar, a menos que ellos lo quieran así.
  5. Un reloj o cronómetro para medir el tiempo de cocción.

Preparación

  1. Servir las galletas, quequitos, café y/o chocolate.
  2. Poner el cronómetro en quince minutos.
  3. ¡Comenzar a leer! Es importante que la lectura se lleve a cabo de forma tranquila y en voz baja para no interrumpir a los demás.
  4. Se puede poner música de fondo para que la experiencia sea más agradable. Hay que cuidar el volumen para que sea un acompañamiento grato y no una molestia. Lo mismo en relación al género musical, el cual puede ser jazz, blues, lounge o cualquier otro que le guste al grupo familiar.
  5. El mediador de lectura (la persona a cargo de la actividad) puede servir más café, chocolate o llevar más galletitas, queque, etc. de ser necesario. Cuando hay niños puede ser útil servirles en porciones individuales para evitar que se peleen (‘tú comiste más, esa galleta era mía, etc).
  6. Una vez que se hayan cumplido los quince minutos de lectura, los participantes comienzan a comentar qué les pareció la lectura; si les gustó, si no, qué partes encontraron interesantes, etc. La idea es que lo hagan de forma voluntaria, por turnos y de forma respetuosa. Pueden leer trozos pequeños que les hayan llamado la atención. El mediador debe asegurarse que las personas no se excedan de un tiempo máximo para que todos puedan participar y no se aburran con monólogos largos.
  7. El mediador de lectura les pregunta qué les pareció el café literario, si cambiarían algo, etc. De ser posible pueden quedar de acuerdo en un día y horario para realizar la actividad una vez por semana.

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