Cómo implementar un espacio para la lectura en casa

Por Luis Eduardo Vivero.

Si alguna vez te has preguntado qué recursos necesitas para implementar un espacio lector en casa, este artículo te servirá para hacerte una buena idea de lo que se requiere.

Biblioteca, sala de lectura o espacio lector

Vamos a comenzar por lo más general: ¿necesitamos tener una biblioteca en casa para que los chiquitos puedan leer? Respuesta: no, para nada. Una biblioteca es un espacio que suele ser público, aunque también suelen haber privadas. Una biblioteca necesita un bibliotecólogo que se haga cargo de administrar, ordenar, clasificar, etc., la colección de libros, revistas, manuales y de todo tipo de material. Así es que no necesitamos algo así, ni siquiera tener un catálogo.

De forma más simple, existen las salas de lectura, los cuales corresponden a espacios comunes en donde un grupo de personas pueden leer. Existen salas de lecturas escolares, comunitarias, municipales, etc. No necesitan tener un catálogo en línea de la colección ni un bibliotecólogo, pero sí un mediador de lectura. El mediador de lectura es la persona que interactúa con los lectores, va conociendo sus gustos a través del tiempo, habla acerca de lo leído y hace sugerencias de lectura.

En el ámbito del hogar tenemos los espacios lectores, los cuales son versiones mucho más simplificadas que las bibliotecas y salas de lectura.

Qué necesita un espacio lector en casa

Un espacio lector en casa necesita de los siguientes recursos y elementos:

  1. Un lugar apropiado.
    1. La idea es que en lo posible tenga luz natural, que esté limpio y suficientemente ordenado como para que sea agradable estar ahí.
    2. También es muy valioso que sea un espacio colorido; esto se puede lograr pintando de colores vistosos alguna pared, poniendo pósters con motivos infantiles o con adornos bonitos sobre las paredes o colgando.
    3. Que no sea muy ruidoso y que no esté cerca de fuentes de distracción. Hay que evitar que esté en un pasillo, que de a una calle con mucho ruido o de alto tráfico de gente.
  2. Un estante, baúl u otro espacio que contenga los libros infantiles.
    1. En caso que sea uno o más estantes, deben estar a la altura de los infantes. No es útil si es muy alto y los chiquitos no pueden alcanzar los libros por sí mismos. En ese sentido es mucho más útil un estante horizontal o bajo.
    2. En caso de ser un baúl, hay que procurar que la manipulación sea segura y que los niños y niñas no se vayan a apretar fuertemente los dedos con la tapa.
    3. Otras opciones económicas y simples pueden ser cajas forradas con papeles de colores y canastas.
  3. En relación a la colección de libros, se recomienda que los chiquitos puedan escogerlos, al menos una buena parte. Hay que evitar pensar que leer siempre significa adquirir un conocimiento; si bien es cierto que a muchos les gustan las enciclopedias de dinosaurios o de otro tipo, no siempre uno lee para aprender, sino también para divertirse. Por lo mismo hacemos incapié en que la colección de libros sea principalmente de literatura, ya sea cuentos ilustrados, o cuentos en donde haya más texto que imágenes, según la edad. También poesía, en cuartetas, décimas o en verso libre. De forma adicional, a los pequeñitos les encantan las adivinanzas y los chistes.
  4. Un lugar cómodo para sentarse; ya sea un sillón o silla, que sea lo suficiente cómo para estar un rato, que tenga respaldar para que no moleste a la espalda. También están los puff, esos sillones blandos que se acomodan al cuerpo en los que uno se puede echar tranquilamente.
  5. Música de fondo. Es muy agradable tener una música de fondo para dar un ambiente singular, como si se tratara de un café. Puede ser jazz para niños, o cualquier música que no tenga letra, para que no distraiga a los chiquito en el proceso de leer. Hay que cuidar que el volumen no esté muy alto para leer bien y que el ritmo sea apropiado a una actividad de este tipo.

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