Cómo leer cuentos infantiles en casa

Taller de lectura en familia, realizado en Cerato Café.

¿Alguna vez le has leído un cuento a un niño o niña? Si eres mamá o papá, probablemente lo has hecho. Si tienes pequeñitos en la familia, ya sea si eres tía, tío, abuelo/abuela, o si tienes hermanos menores, el adquirir habilidades para leerles es algo que te va a ser muy útil para conducirlos al maravilloso mundo de la lectura.

Anteriormente publicamos un artículo llamado Cómo implementar un espacio para la lectura en casa. Te sugerimos leerlo ya que hay recomendaciones que aplican en este caso.

En este artículo haremos sugerencias para mejorar tus técnicas de lectura, y de esta forma niños y niñas estén más atentos y disfruten al máximo de la experiencia.

1.- El libro o cuento debe ser apropiado para la edad del niño/niña

Si lees un cuento para pequeñitos de tres años a uno de siete, este se va a aburrir. Por otro lado, si le cuentas un cuento complejo a un niño de cinco años se va a perder y a desconcentrar a los pocos minutos. Justamente por esto es conveniente elegir el cuento juntos o mejor aún, que derechamente lo elija el niño o niña.

2.- Uso de la voz

Cuando estés contando o leyendo, asegúrate de hacer un uso apropiado de la voz. Si el tono de voz es monótono, será terriblemente aburrido. Lo mejor es usar pausas, variaciones en el tono y velocidad de la voz, adaptándola de acuerdo a los sucesos que se van presentando a través de la historia.

3.- Toma en cuenta lo que comentan

Es importante recoger la retroalimentación del público y hacer lo posible por integrar esa información al relato, ya que de esa forma los pequeñitos se sentirán más parte del cuento.

Recuerdo una vez que estaba contando un cuento en la Biblioteca Infantil de San Miguel, y un niño intervino declarando su intención de que en el cuento hubiera un cerdito. Minutos después intervino nuevamente un par de veces, pidiendo el cerdito, y si bien el cuento no lo contemplaba, lo incluí debido a su interés. Como resultado, participó activamente como cerdito (rodando por una colina, y en la práctica por el suelo) y el cuento salió muy divertido.

4.- Mantente abierto/a a los comentarios

Los niños y niñas pueden tener la razón de forma independiente de la edad que tengan. A veces me ha pasado que los pequeñitos han advertido un conflicto de valores en el cuento; como por ejemplo que un zorro mintió, y que por lo tanto debe disculparse. Ante tal cosa uno debe pensar rápidamente y si corresponde -como en este caso- ya sea incorporar los cambios que sean pertinentes, o mejor aún, hablar al respecto durante un momento.

5.- Propicia una conversación inteligente

En el ámbito escolar, al final de la lectura o de la narración se suelen realizar algunas preguntas de comprensión lectora. Los encargados de la actividad son libres de hacerlo, aunque desde ya advertimos que eso podría ir en contra de lo que animamos a hacer: disfrutar de la lectura en un ambiente informal. En vez de eso sugerimos propiciar una conversación inteligente, de complejidad creciente y según el desarrollo de cada persona o grupo lector. Muchas veces se suele menospreciar la capacidad de análisis de los niños, considerando que no van a ser capaces de analizar una obra literaria. Nosotros recomendamos totalmente lo contrario, y dentro de lo posible, generar un espacio de discusión.

Algunas preguntas podrían ser las siguientes:

  • Dime qué te pareció el cuento. Te gustó/no te gustó y cuáles son las razones para ello.
  • Dime qué te pareció la actitud de <tal personaje> cuando le sucedió <tal cosa>. ¿Qué hubieras hecho tú?
  • ¿Observaste algún patrón en el relato, ya sea en forma escrita o gráfica a través de las ilustraciones?
  • ¿Conoces algún libro que trata un tema similar, o que se te haya venido a la mente? ¿En qué forma se relaciona con este?

Hay que considerar que cada lector aplica su propia experiencia a los textos que lee, por lo cual probablemente no haya una sola lectura apropiada, sino que pueden existir varias. Es importante ofrecer esa libertad para que los niños y niñas sientan que no tienen que dar una respuesta correcta (como sucede en la escuela), sino que cada uno tiene su propia visión al respecto, y que juntos podemos crear un panorama más amplio y rico.

6.- Hazlo mágico

Tal como sucedía como cuando escuchábamos a nuestros abuelos contar un cuento de forma magistral. Si tocas algún instrumento musical, musicaliza los cuentos. O canta una estrofa en algunas partes del cuento. Si no tienes muchas habilidades para la música, puedes valerte de cualquier instrumento simple y hacer sonidos, ya sea con un palo de lluvia, un cascabel, una radiografía para haer sonidos de truenos y relámpagos, o incluso soplando una zampoña sin necesidad de tocar una canción completa.

7.- Al final puedes incluir actividades o información anexas

Cuando son pequeñitos, de tres a cinco años, podemos pedirles que coloreen y/o dibujen a uno o más personajes del cuento. A medida en que van creciendo podemos incluir información de interés, por ejemplo alguna película que haya salido a raíz del libro, canción, otros libros que sean parte de una serie, artículos de periódicos con críticas literarias de la obra, aspectos interesantes del autor/a.

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