Cómo leer libros ilustrados a prelectores

Mamá leyendo un libro ilustrado con su hija

En nuestra página de Facebook nos han preguntado varias veces qué pueden leerle a sus hijas e hijos pequeños, sobre todo a prelectores, desde tres a cinco años aproximadamente.

En general, solemos responder que lo mejor es ir a una librería a la que tengan acceso y que sea de su agrado. En Lima, a mí me gusta la del Fondo de Cultura Económica, debido al espacio infantil en sí que tienen en la librería café, como también por la excelente relación calidad/precio de las obras.

Para este segmento de edad (tres a cinco años) recomendamos que sean libros ilustrados con poco texto, que sean llamativos desde el punto de vista gráfico. Pueden ser cuentos o poesía (en ambos casos el material debe ser apropiado para la edad). Muchos papás y mamás consideran que la lectura debería enseñar algo específico, como las fábulas de Esopo, por ejemplo. En el Club de Lectura Infantil Preguntines creemos que los cuentos pueden transmitir mensajes, pero estos no tienen que ser necesariamente de tipo adoctrinador ni de enseñanza de algo académico. También podemos leer para divertirnos, y sobre todo para estimular la creatividad e imaginación.

Entonces, una vez que tengamos un libro adecuado, en lo posible divertido, con aventuras, con un ritmo interesante, haremos lo siguiente:

  1. Leer el libro varias veces (dos o tres al menos) por nuestra cuenta, con el fin de familiarizarnos con el contenido.
  2. Leer el cuento en voz alta para ensayar, poniendo énfasis con la voz en las partes que tienen suspenso, o en el clímax. Jugar con la voz, acelerando o disminuyendo el ritmo y el volumen, según corresponda a cada sección del cuento. Eso hará que la historia sea mucho más interesante para quien está escuchándola (hay que evitar la monotonía de la voz).
  3. Para poner en práctica con el menor:
    • Ponerse frente a quien escuchará el cuento con el libro mirando hacia él/ella.
    • Comenzar a pasar las páginas y contar la historia. No hay apuro, a menos que la historia lo requiera en algún momento. El tiempo total del relato va a estar en función de cada obra, de la edad y atención de los espectadores.
    • Una alternativa a lo anterior es ponerse con el prelector en una mesa, en el suelo,  ponerlo en el regazo.
    • Detenerse en las partes más importantes:
      • Ya sea porque llama la atención de los pequeñitos.
      • Porque hay una inflexión en la historia.
      • Porque llegamos a una ilustración fantástica.
      • Porque estamos en el clímax de la historia, o llegando a él.
      • Nos acercamos al final.

Luego de haber contado/leído el libro, podemos interactuar con el menor. Más que interrogarlos o hacerles un examen, lo que funciona mejor en términos de fomento de la lectura es conversar con ellos, generar un diálogo en donde los pequeñitos nos transmitan su opinión personal acerca del libro; si les gustó, si les recuerda algo, qué sintieron al ir a través del libro, etc. Es posible aplicar el método o enfoque “Dime”, de Aidan Chambers. En el enlace anterior hay un video que explica brevemente de qué se trata.

Naturalmente, las preguntas y respuestas van a variar en función de la edad, interés en el tema, madurez emocional del lector, entre otras cosas.

Esperamos que disfruten de la información y les sea de utilidad en casa. ¡Ahora a practicar!